PADRES.cuestiónate

El otro día fui a ver a mi nieto Hugo de 8 años y, cuando llegue a su casa estaba jugando con el Ipad. Le propuse jugar al escondite y me dijo que era mayor ya. Le dije de escribir un cuento entre los dos y me dice que ya escribió un cuento. Así que me puse a jugar a quitarle el ipad y estuvimos un rato divertido. Pero ya tuve que dejarlo y me senté a observarlo jugando mientras me preguntaba ¿qué juego podría interesarle ?. Entonces se me ocurrió una idea ¿Por qué tiene que jugar a algo que tu quieras y no juegas tú a lo que él quiere? Le dije quiero jugar a ese juego. Me miró con una cara de alegría y cuando le dije que me tenía que enseñar porque yo no sabía, ya su cara fue de entusiasmo total. Y nos pasamos una tarde estupenda con el juego y sus explicaciones. Eso me hizo pensar que hablamos del enganche de los niños a la tecnología; pero es que les ha tocado vivir una etapa tecnológica y también se aprenden cosas importantes. El problema es que se limite su mundo a eso. Quizás podríamos llevarlos los fines de semana a talleres de pintar, de danza, de lectura, de mimo , de teatro… Hay muchos y muchos gratis donde podrán aficionarse a otras actividades y compaginarlas con las tecnologías. Podemos negociar que el tiempo de los juegos tecnológicos o de la tele debe ser el mismo dedicado a leer, escribir, pintar o cualquiera de esas actividades que luego les gusten. Elsa Barber

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